PHILIPP FRÖHLICH Scare the night away 25 de febrero - 31 de marzo de 2010

PHILIPP FRÖHLICH. Scare the night away

Inauguración 25 de febrero, hasta el 31 de marzo 2010

El pintor alemán Philipp Fröhlich (Schweinfurt 1975) presenta su segunda exposición individual en la Galería Soledad Lorenzo con doce pinturas en témpera realizadas en los dos últimos años.

La pintura de Philipp Fröhlich se caracteriza por un planificado trabajo de capas de color superpuestas en pinceladas ligeras, como un tramado fragmentado de elementos translúcidos. El artista hilvana y yuxtapone lentamente capas de témpera, entendiendo la pintura como el resultado estático de un proceso temporal y dinámico que se manifiesta visible tanto en el resultado como en las estructuras, y persigue hacia ese abismo la mirada del espectador. El desarrollo de este proceso se podría resumir en reflexión, evocación y representación. La temática procede siempre de la consideración de un hecho fortuito acontecido en la prensa, la rememoración de ciertos pasajes literarios o incluso versos de una composición musical que nunca desvela. Esa inspiración es materializada en el estudio por medio de una maqueta, a veces de tamaño real, en la que se describe minuciosamente la escenografía figurada del drama imaginado que será desarrollado en el lienzo.

El conjunto pictórico aparenta una realidad pero se nos revela descompuesto como un auténtico conglomerado, en los límites entre abstracción y figuración, y en los márgenes entre realidad y ficción, visión e intuición. Como un ondulante océano de colores matizados y reflejos de luz, cada trabajo resalta como laberinto desvinculado de lo real y transfigurado sólo en pintura. Fröhlich alienta además ese efecto por medio de un enfoque diluido que nos ayuda a observar la entidad del conjunto bajo otro punto de vista aún más plástico, seduciendo nuestra mirada hacia el lugar enérgico de la pintura.

En la producción de estos dos últimos años se encuentran cuatro lienzos relacionados con el género del bodegón, representando diversos objetos a partir de la escenografía figurada de una pequeña cocina, una terraza y dos habitaciones. La disposición sencilla de estos elementos cotidianos -un taladro encendido, una olla de metal o las macetas de barro- contrasta con el característico en este género de la vanitas, dirigiendo el sentido de la fugacidad de la vida a un nivel más sugestivo y menos metafórico, despojado de la habitual iconografía de símbolos. Una alegoría tan oculta como los sucesos escondidos entre los resplandores de la serie de cuadros nocturnos donde misteriosas luces irrumpen de manera súbita “asustando a la noche” como reza el título de la exposición.

El cautivador ejercicio de reflejos lumínicos que Fröhlich desarrolla en profundidad en esta nueva serie propone un conmovedor espectro, palpitante de ecos y ritmos, reverberando en las distintas superficies representadas, generando un enriquecido plano vibrante de frenéticas pulsiones que agitan la mirada hacia esos solitarios espacios. Una profunda espesura de atmósfera y detalle donde sólo la forma, el color y el gesto son intérpretes de una realidad aislada tanto de su apariencia como de su significado, pero de inquietante contenido.

Kristian Leahy