FORMA Y PERFORMANCENo me es fácil escribir un texto sobre mi trabajo en este momento en que estoy demasiado envuelta en él para tener una perspectiva más fría. Algo tan cercano sólo puede provocar una reflexión pasional. Escribí el año pasado un pequeño statement sobre una de las piezas que conforman el corazón de mi primera exposición en la Galería Soledad Lorenzo. De alguna manera, este texto, puede servir para todo el conjunto. Esta pieza la presenté por primera vez en el MUSAC, 2008. Este tipo de piezas son aquellas que surgen de pulsos vitales muy intensos, casi inabordables desde las reglas invisibles del lenguaje escultórico. Quedan atrás muchas luchas internas. Vienen corriendo otros demonios atacando .Siempre ante el enfrentamiento entre lo vivido y lo creado. El pulso invisible entre arte y vida. La escultura como algo autobiográfico. La vida como inagotable material artístico. La escultura como performance. Repeticiones incontroladas de acciones. Al principio, trabajas con una cierta timidez. Poco a poco vas trazando más movimiento. Líneas sin miedo. Vas despojándote, lentamente , de una pesada carga de responsabilidad. Y cuando tomas decisiones las formas van adquiriendo una presencia casi mágica. Para mí , simplemente eso, es una pequeña, bueno, más bien, una gran libertad. Por esta pequeña conquista-una libertad subjetiva- no puedo evitar hacer lo que hago. Lo más interesante es poder otorgar a algo -que en principio no tiene sentido- un valor propio. La escultura es una disciplina que te marca-o se podría decir- “te ordena”-por donde ir…y obviamente, también por dónde no te interesa seguir. En todo el recorrido de esta exposición hay una presencia destacada: el cuerpo. Animal y humano. Además utilizo materiales y formas que son un buen pedazo de mi “arqueología personal”. Recuerdos convertidos en estructuras con volumen. No me avergüenzo de lo que he vivido. Incluso intento extraer ideas sublimes de capítulos abyectos. Conviven los opuestos. Con todo ello, no pretendo afirmar que “todo sirve”. Es más bien al revés. No sólo en mi trabajo, sino en el arte en general, me gusta revisar los conceptos más elementales de la escultura y la performance. El primero con conclusiones definidas, la belleza de la forma. El segundo con la acción del momento, la intuición en un hecho consumado. Cuando te enfrentas a crear un cuerpo tridimensional, te sumerges en un ritual donde, para determinar el resultado final, abandonas muchas cosas en el camino. Tu vulnerabilidad y tu fuerza son las dos tensiones principales que te mueven a contar algo. Y es esto lo que me gusta encontrar en un acto performativo, y lo mismo que trato de expresar con volumen. Entiendo que el proceso creativo no solamente es el trabajo físico para ejecutar una obra. Proceso creativo puede ser una experiencia de cualquier tipo. Incluso puede ser traicionarte a ti mismo. No hay pureza. Siempre dudo que nunca se vaya a repetir el mismo proceso interno . No me imagino que acepte de nuevo someterme a una trama invisible que te obligue a negociar con muchas cosas abstractas, aquellas enemigas de lo cotidiano. Piensas que nunca más podrás abordar con la misma ilusión y energía tantas cuestiones estéticas que revelen algo de tí. Lo narrativo con la abstracción, la duda con la fuerza, lo liviano con lo presente, etc, etc. Que nunca más te enfrentarás a las mismas incógnitas. Que nunca más sufrirás similares altibajos. Nunca más, nunca más, nunca más…porque todo ello es muy intenso. Pero te embarcas en otro proyecto y aunque los resultados vayan a ser obviamente distintos, hay hechos que son similares. Me refiero a un entramado indescriptible de dolor y de placer…y no puedes evitar sumergirte de nuevo en él. *“CABEZA - ESPIRAL - AGUJERO - PUÑO - ESPERMA - NUDO”
Se compone de seis formas orgánicas, abstractas, de tamaño casi idéntico. Las chaquetas son prendas que se han utilizado realmente, cuya piel está un tanto gastada, como el pellejo de un animal descuartizado, abierto, expuesto a los elementos. Como una crucifixión. Trato con idéntica importancia las tradicionales connotaciones nobles de un bronce frente a las cualidades más mundanas de las chaquetas de cuero manufacturadas. La jerarquía de la peana y la escultura son también tratadas de manera igualitaria. Siempre me ha interesado la peana como un volumen autónomo, como sujeto en sí mismo. Las prendas de cuero son las “peanas”, la forma desde donde emerge la escultura para exhibirse con un mayor efecto descarnado. Cada pieza de bronce que conforma esta instalación es una escultura autónoma. Sus volúmenes en el espacio indican el volumen de seis presencias humanas. Una línea imaginaria las une en el vacío entre ellas. Una recta que dibuja ausencia y presencia. Se delimita la anatomía emocional, la parte del tronco, con los órganos que teóricamente expresan sentimientos: el estómago, el corazón…. Sin embargo, las seis formas podrían ser también cabezas. La cabeza es uno de los temas de representación más recurrentes en mi trayectoria. “CABEZA-ESPIRAL-AGUJERO-PUÑO-ESPERMA-NUDO” late con un mensaje de transgresión. En concreto, de inversión de género. Es una seña autobiográfica, de experiencias vividas, donde se refleja la imposibilidad de definir, de acotar con rígidas barreras conceptos como masculino/femenino. El conjunto al completo de las seis esculturas tiene un enfoque afilado narrativo. Un manifiesto sobre como el arte no tiene que ser necesariamente auto-generado. A menudo, surge motivado por razones que no son, por definición, necesariamente artísticas. En este caso, de una de toma de conciencia, una explosión que literalmente brota por la espalda. Algo que se modela a golpes de experiencia, lejos del ámbito aislado del estudio. Deseaba comentar la rotunda vitalidad de la forma, en abstracto, pero también la imposibilidad de aislar el arte en seguras, estériles burbujas y blancas paredes.
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